El Monstruo Asustado

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Las almas del doctor Weiss

weissLas almas del doctor Weiss
Medico de formación, especializado en psiquiatría, el doctor Brian Weiss es reconocido mundialmente por sus libros de divulgación sobre la existencia del alma, de una entidad espiritual, que habita nuestros cuerpos a través de muchas vidas. Ha escrito numerosos libros que abordan el tema de diversas maneras: “Muchas vidas muchos maestros”, uno de los primeros, es el resultado de una serie de experiencias terapéuticas, donde – en palabras del doctor Weiss- fueron los propios pacientes quienes le demostraron la existencia de “otra vida”, además de la que se ve, la del ego y el cuerpo.

A partir de aquí Brian Weiss se fue especializando en estos asuntos, complicados por cierto, difíciles de aceptar para una mente que se ha formado con el paradigma de la ciencia occidental, pero Weiss, a la vez que investigaba también iba experimentando “pequeños esbozos”, tanto en su consultorio privado de Miami con sus pacientes, como en su vida cotidiana con su compañera sentimental, que daban cuenta de su alma y de su tránsito por esta vida.

Una vez convencido de este fenómeno postuló en los seres humanos la existencia de vidas anteriores. “Todos somos partes de una misma alma”; “Nuestras almas transitan de un cuerpo a otro, de una vida a otra, en un camino evolutivo hacia la inmortalidad”, afirma Weiss. A partir de estos principios básicos ( en los que habrá que creer sin basamento científico) Brian Weiss propone un método terapéutico para sus pacientes mediante el cual, bajo hipnosis, facilita la regresión de la mente a “vidas pasadas”, siempre persiguiendo un objetivo terapéutico más allá de la consecuente anécdota. Para Weiss funciona más o menos así: Un alma en una vida pasada ( como ya hemos dicho en su tránsito evolutivo) lucha por elevarse hacia la espiritualidad mediante una serie de buenas acciones pero no siempre lo consigue. Algunas quedan prendadas, (de acuerdo a la época que les tocó, su karma, o su destino) de violencia, crueldad, egoísmos; de rabias, frustraciones, impaciencias, traumas, fobias y tantas otras emociones negativas, que pueden derivar en patologías psicológicas. Estas patologías, en mayor o menor medidad, afirma Weiss, se vienen arrastrando de una vida a otra.
En “Muchos cuerpos, una misma alma”, uno de los últimos trabajos de Weiss, la propuesta es que sí en libros anteriores y experiencias pasadas la regresión tenía un efecto terapéutico, es decir sanador y curativo, el tomar conciencia de existencias futuras también será positivo para , de alguna manera, “evaluar” si nos hemos conducido por el buen camino o al menos por el menos malo, al juzgar nuestra misión y nuestro destino en esta existencia. Este complejo problema es abordado, como en la mayoría de los libros de Weiss, a través de testimonios de sus propios pacientes en tránsito por vidas pasadas y futuras.
El método del doctor Weiss consiste entonces en detectar el origen de estas “emociones” o “conflictos” en las vidas pasadas para identificarlos en las vidas presentes de sus pacientes, y de esta manera – mediante la comprensión y la conciencia- quitarle su fuerza y liberar al que los padece de su carga negativa. Una suerte de psicoanálisis, pero con un mapa más amplio; los pacientes del doctor Weiss en vez de regresar a la infancia o a los primeros años de su vida, son capaces de regresar hasta la corte del faraón Ramsés III, en el antiguo Egipto, identificarse en aquella vida como un sacerdote o un esclavo que construye una pirámide, para tomar conciencia no solo de cuáles son sus conflictos, sino también anoticiarse de cuál es la misión en esta “reencarnación” presente y actual.
Son varios los temas y los problemas que se cruzan y se superponen en las teorías del doctor Brian Weiss. Desde el problema de la ciencia, el de la espiritualidad, el de la mente, el del cuerpo, el de la evolución y la conciencia, si se quiere, cuestionados desde un punto de vista religioso y filosófico, hasta el problema de la validez o no de las terapias alternativas, más conocidas como las de la “new age”. Lo cierto es que además de todos estos tópicos, por demás interesantes, los libros del doctor Weiss hablan fundamentalmente de elevarse como ser humano mediante la entrega, la aceptación y el amor con la ayuda de la comprensión y la meditación.
Aunque no siempre el punto de vista del lector coincide con el del escritor, para un gran número de personas a las cuáles la vida “no se lo ha puesto nada fácil” los libros de Weiss más que recomendables son imprescindibles.

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Luna Negra

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Provocadora, ya desde la portada, transgresora de la primera hasta la última página, tragicómica, “los hermanos Marx de polizontes en la barca de Ulises el Griego”, Luna Negra es una novela que alberga muchas otras novelas, pero sobre todo es la novela de un amigo. No digo esto para justificar las licencias; la aclaración vale la pena porque Luna Negra, entre muchas otras cosas, trata preferentemente sobre la amistad.

Una amistad entre dos personajes, entre Pablo Vega y el Gato principalmente, y también entre Vega y Eva, protagonista femenina del relato, con romance circunstancial de por medio; entre Eva y el Mono, con romance fugaz, y entre Eva y el Gato, donde surge finalmente el amor definitivo.

Y amistad, también entre los cuatro personajes, claro, cuando juntos van a visitar a Taboada, el brujo- un personaje con conciencia de personaje-, gracias al cual Bertotti en la segunda parte de la novela, “La Línea Recta”, mete a todos los personajes – también a los lectores- en el “Sueño de los Héroes”; un singular homenaje al escritor argentino Adolfo Bioy Casares.

Pero Luna Negra no acaba aquí, más allá de los vínculos de amistad (indestructibles cuando sus lazos se fraguan en la supervivencia), estos cuatro personajes viven eternas desventuras; como si Taboada, con aquel extraño conjuro, los hubiera condenado a vivir una en una eterna pesadilla de ficción. Pesadilla en la cual se puede hablar, tomar mate y fumar, pero no se puede salir: “Golpea que te van a abrir”, parece decirles Bertotti, negándoles el acceso a lo real, a la realidad, derecho a vida propia y carnet de identidad… De manera que no les queda más que hablar y girar, como en aquel tango, bajo una Luna Negra perra y oscura que no quiere iluminarlos.

Dando vueltas en círculo, como el perro que se muerde la cola, nunca llegan a ninguna parte; deambulan entre rayuela y laberinto, construyen espirales existenciales y narrativos; los destruyen y vuelven a empezar de cero: ” ¿A cuánta gente tendrían que haber fusilado los Montoneros si hubieran ganado?”.

Como almas en pena se cansan de tanto andar, se tornan cada vez más frágiles y vulnerables. En la ciudad sigue lloviendo y hace frío, desamparados buscan cobijo bajo las carpas de los pastores del apocalipsis pero no dan la talla. Tampoco la pavada, no se trata de aferrarse a cualquier cosa con tal de zafar. Los personajes de esta novela, pero sobre todo Pablo Vega y el Gato, luchan por escapar del conformismo sin tomar la línea recta; falso punto de fuga desde donde, como de la traición y de ciertas etiquetas de cigarrillos, según Bertotti, ya no se vuelve. La línea recta es el fin, el principio del fin.

Subidos al “bondi” con el “Capitán Beto” recorren una ciudad rioplatense y afantasmada que ya no es lo que era, que ha caído en desgracia, devastada y saqueada por cipayos de peluquín en nombre de la economía de mercado. Este es el escenario de Luna Negra, el marco opresivo y sin moral, abundante en calabozos y muertos vivos, por donde deambulan sus personajes.
Con todo, Gabriel Bertotti no se arredra, escribe por encima del escenario y de la historia que tratan de contar los personajes para convertir al lenguaje en el verdadero protagonista de la novela. En busca de un estilo propio, las voces de Manuel Puig y de Roberto Arlt resuenan de ultratumba, sugieren un camino.

Es obvio que recomiendo desde este humilde blog que lean esta novela. Y no solo porque conozco al autor, sino también porque Gabriel no tiene que demostrarle nada a nadie en cuanto a literatura se refiere, lo que le ha permitido escribir libremente, simplemente por el placer de hacerlo, sin pretensiones, ni prejuicios.

Después de tantos elogios que Luna Negra ha recibido, merecidos todos, solo queda por decir que se trata de la obra de un escritor valiente; sí, de alguien que además de escribir “jodidamente” bien, escribe con el coraje y la sabiduría de los que tienen calle: A narrar bien, a saber contar historias, como a pelear, se aprende en la calle: “La amistad y el barrio, junto con una misión kármica de redención, son las tres componentes que te determinan”. No lo digo yo, se lo dijo al Narigón el astrólogo Bader…

*Editada por Sol de Ìcaro, Luna Negra está disponible en Amazon.es

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La Mansión de los Altos Estudios

Para los astrólogos la Casa de los Altos Estudios es la casa número nueve, la del tránsito de  tapa blog grande1formación espiritual, la educación superior, la filosofía, los viajes, las profesiones, la ciencia y la búsqueda del significado de la vida; la forma en que cada persona concibe el mundo… Estos datos los tuve después de haber elegido el título de la novela, lo que demuestra, como dice Cortázar, que “la casualidad suele hacer muy bien las cosas” puesto que de todos estos asuntos, con mayor o menor acierto, se habla en este libro.

Cuando se publica una novela los escritores suelen decir que se ha cerrado un ciclo, dando a entender que pronto se iniciará otro, otra novela, un nuevo libro. En este sentido, La Mansión de los Altos Estudios no se convirtió en un proyecto de novela hasta que el autor, dicho esto en un sentido literal, no acabó de cerrar todas las puertas de aquella casa, o de abandonar todas aquellas casas que habitó en su primera juventud. Ya en el prólogo de la novela Olga Orozco nos advierte: “Había en varios tiempos varias casas que eran una sola casa”.

La Mansión de los Altos Estudios comenzó a vivirse antes que a escribirse, pero, en este caso, la   experiencia no precede en el pasado a la narración en el futuro, como sucede naturalmente en la mayoría de las novelas, aquí todo sucede de manera simultánea, la experiencia junto a la experiencia de contarla; narrada con insistencia en un continuo presente, cada vez que un lector entra en la casa algo está sucediendo. Dicho de otra manera, todos están vivos, personas, personajes y lectores, salvo el escritor, no muerto pero ausente, que trata de alejarse sin hacer demasiado ruido, y de borrar sus huellas antes de quedarse dormido.

Una vez que el autor se aleja, el proyecto de escribir la novela comienza a cobrar forma. Tiene pinta de novela experimental, en el sentido de experimento de laboratorio; una mezcla rara de tonos, tiempos y géneros diferentes; un cóctel explosivo de personas y personajes que al ingerirlo sabe a todos y a ninguno; otra vez Olga Orozco: “Hasta que se devore eso que habitualmente llamamos rostro y se pueda ver quién es quién lo devora”.

Cuando el que escribe acepta su condición de personaje, cuando el observador se confunde con lo observado, por lógica, se acaba escribiendo sobre la experiencia de escribir una novela; en este caso acerca de la imposibilidad de escribirla: “Escribo sin conocer el desenlace de lo que escribo. Busco en tus líneas mi imagen en la lámpara encendida en la mitad de la noche…” Octavio Paz.

Por lo demás, esta novela está escrita como cualquier otra, introducción, nudo y desenlace, y puede leerse de la misma manera – quizás con un poco más de fe- que cualquier otra novela que acaba de publicarse o que anda por ahí.

Aunque en la Mansión de los Altos Estudios sucedan cosas extrañas, paredes que hablan, escritores con turbante y payadores de ultratumba, también puede leerse como la metáfora de un país que se destruye antes de construirse; un curso de supervivencia, o un libro de autoayuda para aceptar lo inevitable; o mejor dicho que no podemos tirar el córner y saltar a cabecearlo, aquello que tenga que suceder sucederá…
Espero que les guste este libro que escribí.

Editada por “Novum Publishing”, a los que agradezco su paciencia, la novela está disponible en Amazon y en la librería de la Editorial.
Amazon.com

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Geografía de los Sueños II : El mar de Solaris

solaris

“Solaris es el nombre de una novela de ciencia ficción de Stanisław Lem que transcurre en el planeta de nombre homónimo, publicada en Varsovia (Polonia) en 1961. Se trata, sin duda, de la obra más conocida del autor, y ha sido adaptada al cine por el director soviético Nikolái Nirenburg (“Solaris”) en 1968, por el también soviético Andrei Tarkovsky (“Solaris”) en 1972 y por el estadounidense Steven Soderbergh (“Solaris”) en el 2002.”

Con todos los adelantos técnicos del siglo XXI la Solaris de Soderbergh, donde el carismático George Clooney interpreta al doctor Kris Kelvin, no es tan inquietante como la de Tarkovsky, cuya lentitud, la pereza con la que se suceden todas las imágenes es casi tan perturbadora como la soledad de su protagonista. La banda sonora, para escuchar exclusivamente con auriculares y con los ojos cerrados, tanto en la vieja como en la reciente Solaris, detiene el pensamiento y en su lugar aparecen remansos de silencio; solo en silencio es posible escuchar el oleaje del mar.El del Atlántico salvaje, por ejemplo, aquel que ruge en Sauce Grande, o el del mar Mediterráneo, cuando sopla de levante, aquí, más cerca, a pocos metros de mi nave. Pero aquí lo que nos interesa es el mar de Solaris, mejor dicho el océano de Solaris, porque estábamos hablando de los sueños, de la geografía de los sueños.

George Clooney, el de la sonrisa perfecta, en su rol de psicólogo espacial, llega a una estación de observación que han puesto en Solaris para investigar sucesos extraños, argumento que las series de ciencia ficción han reproducido hasta el cansancio, pero aquí, es decir en la novela de Stanislaw Lem, no se encuentra con ningún Allien ni calamar gigante, se encuentra con un océano inteligente que lo desafía y perturba más allá de su racionalidad.

Tampoco yo entendí si era el océano de Solaris el culpable de todo, del desorden y el desconcierto con el que Clooney se encuentra a su llegada en la estación espacial, de un suicidio y de otras yerbas, o si aquel despelote se debía a una extraña enfermedad producida por la toxicidad de la atmósfera en ese planeta. Lo que sí me quedó claro era que el mar de Solaris, misteriosamente provisto de una inteligencia superior, era el que fabricaba a los “visitantes” y los introducía en los sueños de los tripulantes de la estación espacial.

Entonces, en medio de su investigación George Clooney se toma un descanso y sueña con su mujer. Su mujer era muy bonita y está muerta, pero esto no le preocupa a Clooney, porque no tiene nada de raro, es muy común soñar con muertos; con muertos que reviven, o con muertos que no hacen ruido; también con muertos que hablan y después jugar cierto número a la quiniela, lo más normal del mundo…

Lo raro, aquello que George Clooney no puede entender, que no le cabe en la escafandra gigante que lleva en la cabeza, es que su bella mujer salga del sueño y vuelva a estar con él bajo la apariencia de un ser real, como un fantasma que no hubiera muerto. Salvando las distancias, lejos de la imaginación de Lem, podría ser algo así como si soñáramos con un objeto determinado, por ejemplo con un Buda o con un perrito de escayola, por decir algo, y cuando despertáramos tuviéramos al Buda o al perrito de yeso sujeto en la mano. ¿Inquietante no?

Lo cierto, al menos hasta dónde yo sé, es que en los sueños soñamos con “todo”, con objetos raros y comunes, personas, personajes, países, valles, unicornios, estrellas, con gallos y enanos, pero siempre volvemos de los sueños con las manos vacías, sin nada; apenas con un difuso recuerdo que enseguida se nos escapa, con un ligero malestar o bienestar, si hubo suerte; apenas un rastro del escenario o de la persona, o de la cosa, con la que habíamos estado soñando. Pero en Solaris sucede algo raro. Volvamos a la mujer de Clooney, ella tampoco sabe bien de dónde ha salido, tampoco de qué va la historia; se acerca a George, éste se aleja, discuten, no logran entenderse , George se asusta y resuelve “mejor de quito de líos, la meto en una nave y que desaparezca de nuevo”, de modo que trata de hacer desaparecer a su mujer metiéndola en una cápsula y lanzándola al espacio exterior ( en la Solaris del 72 la metían en un cohete parecido al de Tintín en Objetivo la Luna ).

La mujer regresa, Clooney no logra deshacerse de ella, en fin, no voy a contar el final de la película, tampoco importa porque la única idea que vale la pena en este artículo, o por lo menos la única que nos sirve para nuestra geografía, es aquella de volver de un sueño con algo en la mano; por supuesto que no quiero decir “con algo” exclusivamente material.
Es una buena idea para un cuento. Desde el más allá, el objeto que se materializa a través del sueño, quiere decir algo, puede ser un mensaje; en este caso la mujer del psicólogo astronauta, o cualquier otra cosa que provenga del sueño, se convierte en un enigma que tendrá que descifrar el protagonista del mismo sueño…

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El boom latinoamericano por Julio Cortázar

A propósito del cincuentenario del mal llamado “boom” latinoamericano, las palabras de nuestro querido Julio Cortázar son las más sensatas, y actuales, que he escuchado. Nadie, salvo contadas excepciones, se ha manifestado con respecto al “bomm” en este sentido.

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The Tao of Happiness

A propósito de “El poder del Tao”, último libro de Lou Marinoff

Lou Marinoff, profesor y catedrático de filosofía del City College de nueva York, autor de “Más Platón y menos Prozac”, libro que fue todo un “best seller” en Estados Unidos, ha publicado este libro dedicado a la exposición de algunas enseñanzas de Lao Tzu (1). El libro está escrito con la intención, no solo de trasladar estas enseñanzas a nuestra vida moderna, sino también “aplicarlas” a diversos aspectos cotidianos,  como a nuestra salud, al bienestar emocional, el trabajo, al amor, a las relaciones sociales y afectivas,  también a otras cuestiones personales decadentes o en mal estado en estos tiempos de crisis, con el objetivo de mejorarlas mediante la sabiduría taoísta.El libro en cuestión está compuesto por 16 capítulos. El primer capítulo está dedicado a una breve introducción del Tao, o a lo que en occidente entendemos como filosofía taoísta, con menciones a Lao Tzu, Confucio y al I Ching (El Libro de las mutaciones). Los capítulos siguientes, cada uno dedicado a un tema actual, por ejemplo a la salud, al bienestar, al estrés, al matrimonio, a la familia, comienzan con alguna cita del Tao Te Ching, como por ejemplo “Todas las cosas grandes del mundo comienzan siendo pequeñas.”, “Lo frágil y blando vence a lo fuerte y a lo duro”, “Un viaje de cien mil kilómetros comienza dando el primer paso”, “ Un buen viajero no deja rastro”, “Nadie nace, nadie muere”, y muchas otras más que a primera vista pueden sonar absurdas, o por lo menos enigmáticas para el pensamiento occidental.

Así los capítulos se ponen en marcha, como en un libro de autoayuda (2), tratando de guiar al lector por los senderos del Tao; demostrando con ejemplos prácticos que si ante las exigencias de la vida moderna, y de los imponderables de siempre- digo yo- logramos actuar con paciencia, amor, desapego y humildad, es decir “con arreglo al Tao”, en vez de angustia, ansiedad y dolor puede que nos encontremos con algo de paz, serenidad emocional y hasta nos alegremos por el simple hecho de estar vivos.

Aunque conviene haberse leído antes el Tao Te Ching, o tenerlo por allí a mano, se trata de un libro muy recomendable para aquellos que se interesan o se inician en los senderos del Tao.

El “Poder del Tao”, así fue traducido al español del original “The Tao of Happiness”, está escrito con la noble intención de demostrarle al lector occidental que una vida más sencilla y en armonía con la naturaleza, en una época de riqueza tecnológica y pobreza espiritual donde el consumo irresponsable, la falta de respeto general, la ambición desmedida y las ansias de poder ilimitado parecen ser nuestros objetivos primordiales, no solo es posible, sino que es seguramente mucho más digna, más provechosa y más saludable que la que hoy en día muchos de nosotros llevamos.

También recomendable porque, desde su postura filosófica (3),  con el apoyo de las estadísticas y otros datos, nos ofrece un panorama crítico y actual de la sociedad americana, de sus virtudes y desgracias.

A continuación, y para concluir con esta reseña, algunos pasajes del libro en cuestión que me parece, vale la pena destacar:

“Tu yo real es probable que ande más atareado que nunca, no solo siendo un animal social y político, sino tratando de estar al día con las últimas tecnologías digitales. Tu yo virtual ocupa cada vez más tiempo real con el e-mail, Faceboock, Twiter, LinkedIm, Second Life, Youtube, los mensajes de texto y las actualizaciones de software, las páginas web y las compras on-line.” ; “Los aparatos digitales, y todo el valiosísimo tiempo que nos exigen pasar apartados de la realidad, complican en gran medida nuestras vidas sin que ello signifique forzosamente que las enriquezcan. Por no mencionar los perjuicios cognitivos y sociales que pueden infligir a nuestros hijos. Los aparatos digitales demasiado a menudo se utilizan para eludir la vida, no para mejorarla. (Pág.85-86)

 

“Lamentablemente, la enseñanza taoísta sobre saber cuándo detenerse no se ha extendido mucho en Estados Unidos- ni en la civilización occidental en general- durante las últimas décadas. Los ejecutivos de Wall Street, los banqueros y los directivos de grandes corporaciones, entre otros, han sido poseídos por riquezas superfluas”; “Nuestra prosperidad desde los años ochenta del siglo XX a los primeros años del siglo XXI se ha basado en dinero prestado, una forma ilusoria de riqueza económica que ha conducido a una de las mayores burbujas de la historia económica. Hete aquí el planteamiento taoísta: todo cambia, incluso las burbujas. Se hinchan hasta que estallan, y entonces su energía se disipa. Cuando mayor sea la burbuja económica, mayores serán las consecuencias cuando estalle. Tal como Lao Tzu advertía, a las riquezas amasadas las sigue el saqueo”.(Pág. 137-138)

Notas

(1)  Lao Tzu era un funcionario público contemporáneo de Confucio. Su nombre, en chino, simplemente significa “Viejo Maestro”. Cuenta la leyenda que tanto por su buen hacer administrativo como por los sabios consejos que suministró a muchos mandatarios Lao Tzu había alcanzado cierta fama. Cuando alcanzó la edad de jubilarse se retiró a descansar a una provincia vecina de donde había trabajado toda su vida, pero el guardia de frontera al reconocerlo le pidió que escribiera sus enseñanzas para la prosperidad. Así, gracias a este guardián de frontera, Lao Tzu escribió su único libro, el Tao The Ching, una obra maestra de la sabiduría china, escrita de una manera poética unos 500 años a.C.   perdurable y siempre vigente, que ha resistido al paso del tiempo hasta convertirse en patrimonio de nuestra cultura universal.

(2)  “Verás, en Estados Unidos, libros como este suelen ser clasificados como de autoayuda. La industria editorial es un gran negocio, y no cabe duda que la autoayuda ayuda a muchas personas”; “… mí propósito al escribir este libro es ayudarte a ejercer el poder del Tao. Una vez que empieces a hacerlo, podrás olvidarte de los libros de autoayuda”. Pág. 317-319

(3) No me refiero aquí a la filosofía Taoísta pura, sino a la postura filosófica de Lou Marinoff, es decir a la de un profesor de filosofía americano, socrático, algo estoico, inspirado en lo mejor de Emerson y Thoreau, interesado por la cultura china e influido o bendecido por las enseñanzas de Lao Tzu.

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